Pedro de Silva, primer presidente autonomico de Asturias publicaba este domingo un artículo en La Nueva España en el que relata los entresijos de su elección como candidato del PSOE en las elecciones del 83 y da algunas claves de lo que define como “la tradición más añeja del Partido Socialista: el partido es una cosa y otra cosa el Gobierno” para entender las no siempre fáciles relaciones entre el partido y el gobierno.

Aunque todo el artículo tiene su interés me quedo con el último párrafo: “Para el siguiente cuarto de siglo no me corresponde hacer ninguna propuesta. Pero a cualquier gobernante me atrevería a hacerle, como mero contribuyente que ahora soy, dos peticiones. La primera, que nunca pierda la osadía ni tenga jamás miedo a equivocarse. La segunda, que no se deje atrapar por los vapores de la vieja Asturias, un bálsamo hecho de manías e historias tópicas con efectos narcóticos. Asturias sólo se hace grande cuando se libra de ellos.