Seleccionar página

¿Por qué los soviéticos copiaron objetivos como el Sonnar o el Biotar?

Se suele hablar de algunos objetivos soviéticos como copias de otros objetivos alemanes, especialmente de Carl Zeiss. El Jupiter 8 y el Jupiter 3 como copias del Sonnar o el Helios como copia del Biotar, y lo son. Pero se habla de ellos como si fuera simple piratería industrial, y el asunto es un poco más complejo.Para entender como llegan a fabricar objetivos en unos casos idénticos y en otros basados en diseños ópticos de Carl Zeiss hay que hacer un poco de historia.

 

Carl Zeiss Jena, un poco de historia

 

Factoría Carl Zeiss Jena en 1910. Imagen: Dominio Público

La compañía Carl Zeiss Jena fue fundada en 1856, en Jena, Alemania. Lleva el nombre de Carl Zeiss (1816-1888), fundador del Taller Carl Zeiss en 1847, donde ópticos y fabricantes de vidrio revolucionaron el mundo de la óptica.

Dedicada a fabricar microscopios, en 1888, tras la muerte de Zeiss, comenzaron con su división de óptica para fotografía, creando algunas de los diseños ópticos fotográficos más impresionantes y que siguen en vigor hoy en día, como los Tessar, Sonnar, Planar o Biotar.

El Sonnar, fue el objetivo más avanzado de su época. Con una apertura máxima de f/2.0 era tan luminoso que le dieron el nombre de Sonnar, derivado de la palabra “Sonne”, Sol en alemán. Este objetivo fue fabricado exclusivamente para sus cámaras, las Contax, pero durante la II Guerra Mundial, se fabricaron también unas pocas unidades del Sonnar en montura LTM (Leica Thread Mount), para poder ser usadas en las cámaras de su principal competidor, las cámaras Leica.

¿Por qué fabricó Carl Zeiss ópticas con montura Leica, si era su competidor?

El presidente de Carl Zeiss fue nombrado por el gobierno alemán como coordinador para la exportación de productos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes necesitaban divisas extranjeras, pero la mayor parte de los países que no pertenecían al Eje tenían prohibido o al menos restringido el comercio con la Alemania nazi.

Una de las pocas cosas que Alemania conseguía vender al extranjero eran sus cámaras Leica. Durante la guerra, cámaras Leica fueron intercambiadas en Suiza por minerales, además el gobierno alemán encargaba cámaras Leica para el ejercito y los periodistas.

Ante los apuros de su compañía con la caída de las ventas de las cámaras Contax desde el inicio de la Guerra, el presidente de Carls Zeiss decidió que se fabricaran objetivos sonnar en montura LTM, para venderlos junto a cámaras Leica tanto al exterior como al propio ejercito alemán. Así fabricaron el Carl Zeiss Jena Sonnar 50mm f2.0 y el Carl Zeiss Jena Sonnar 50mm f/1.5 en montura Leica Thread Mount.

Estos objetivos Sonnar con montura Leica son difíciles de conseguir hoy en día, ya que se fabricaron muchos menos que en montura Contax y además de muy caros, es difícil encontrarlos en buen estado.

Y aquí es donde entra la industria óptica soviética para ofrecernos un clon del Sonnar a precios populares. Para ello tenemos que ir hasta los últimos tiempos de la II Guerra Mundial. En la Conferencia de Yalta, poco antes de terminar la Guerra, Estados Unidos, la Unión Soviética y Gran Bretaña establecen que Alemania deberá pagar 20.000 millones de dólares de la época en reparaciones de guerra, la mitad a la Unión Soviética por toda la industria que les habían destruido y los millones de muertos.

“Alzando una bandera sobre el Reichstag” – 2 de mayo de 1945. Tomada por Yevgueni Jaldéi con una Leica III. Fotografía original propiedad del Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia.

Cuando termina la guerra todas las propiedades industriales alemanas, sus patentes, sus minas, etc, pasan a ser propiedad del Comité Interaliado. Y una de las cosas que los sovieticos reclamaron para si en ese reparto fue la fábrica de Carl Zeiss. Pero los aliados no fueron muy respetuosos entre sí con sus propios acuerdos.

Antes de que los soviéticos iniciaran el asalto a Berlín, los norteamericanos, sabiendo que la paz traería consigo una guerra fría entre los antiguos aliados, ponen en marcha la conocida como Operación Paperclip, una operación de sus servicios secretos para reunir en los últimos días de la guerra a científicos que habían participado del programa nuclear nazi, de su industria armamentística, química, óptica… documentación de procesos industriales de todo tipo, patentes… y llevarlos a Estados Unidos, o al menos dejarlos en las zonas occidentales de Berlin para extraer del país todo el conocimiento que pudiera serles útil y dejarlo fuera del alcance de los soviéticos.

El 13 de abril de 1945, tres días antes de que los soviéticos comenzaran la decisiva Batalla de Berlín, que 16 días después pondría fin al régimen nazi y a la guerra, el ejercito norteamericano se encamina hacia el este y entra en la pequeña ciudad de Jena, a 160 kilómetros de Berlín. Una ciudad fuertemente bombardeada durante la guerra por la aviación norteamericana e inglesa y sin ningún interés estratégico en esos momentos finales. Salvo porque era la ciudad donde estaba la mejor industria óptica del mundo, la factoría Carl Zeiss.

En menos de un mes, 77 científicos e ingenieros de alto nivel fueron deportados a Heidenheim an der Brenz, en el oeste.

El 1 de Julio se estableció la división alemana entre las potencias vencedoras y Jena quedaría bajo control soviético. El ejercito norteamericano cedió el control a los soviéticos y se retiraron. La primera tarea que tiene que cumplir el ejercito soviético es acudir a la fábrica de Carl Zeiss y reunir toda la documentación, así como a todo el personal de la fábrica que se encontrara en la ciudad. Aunque el personal científico de alto nivel y su documentación ya se lo habían llevado los norteamericanos, se encontraron almacenes llenos de cajas con lentes y piezas del Sonnar sin ensamblar. Como habíamos visto los soviéticos habían reclamado a Alemania la factoría como reparación guerra, pero no reclamaron la marca. Y eso es lo que recibieron, la factoría, el material, pero no las macas registradas. Quizás en aquel momento no consideraron que el nombre de la compañía y las marcas de las cámaras y objetivos fueran importantes. O quizás fue una argucia legal en el reparto y pensaban realmente que las marcas comerciales iban incluidas.

Los soviéticos no tenían ya acceso a los científicos de alto nivel, capaces de idear nuevos sistemas ópticos, que tan importantes serían después en la carrera espacial en la NASA, o en los sistemas fotográficos de los aviones espías norteamericanos, pero si tuvieron acceso a los ingenieros que sabían como formular, producir y ensamblar las ópticas del Sonnar, del Biotar, del Tessar…

Debido a la destrucción de la ciudad y de la factoría, era imposible poner la fábrica de nuevo a producir de una forma rápida, por lo que toda esa producción que Carl Zeiss Jena realizó en los últimos años de guerra fue trasladada de inmediato a la factoría Arsenal de Kiev, en Ucrania.

Así que además de la producción almacenada, los sovieticos desmantelaron la factoría y la maquinaria que aún funcionaba y fue trasladada a Kiev, junto con ingenieros y personal especializado que ayudaron a poner en marcha la factoría y la producción en Ucrania. Los soviéticos comenzaban su propia operación Paperclip.

La factoría Arsenal de Kiev comenzó a producir objetivos Sonnar con el nombre Carl Zeiss Jena, utilizando el mismo material y la misma maquinaria. Incluso parte de sus mismos ingenieros. También fabricaron cámaras idénticas a la Contax, la posteriormente famosa Kiev.

Más adelante, cuando los inventarios originales se iban acabando, fabricaron sus propias lentes con la misma formulación óptica. Por tanto, los soviéticos no es que copiaran el Zeiss Sonnar en un proceso de piratería industrial como se suele dar a entender y con menos calidad, simplemente trasladaron la factoría como reparación de guerra, y siguieron fabricando el mismo Sonnar.

Aunque la fábrica original de Carl Zeiss se trasladó a la Unión Soviética, parte de la antigua dirección de Carl Zeiss apoyados por las tropas de ocupación norteamericanas reanudaron la producción en Alemania Occidental bajo el nombre de Opton Optische Werke Oberkochen GmbH  en 1946, posteriormente renombrada como Carl Zeiss. Lo que llevó durante un tiempo a que hubiera dos fábricas con nombres similares. Carl Zeiss en Alemania Occidental y Carl Zeiss Jena con factorías en la Unión Soviética y en Alemania Oriental

A partir de ahí comienza una batalla legal. Los soviéticos se consideran los propietarios de la marca Carl Zeiss Jena en función de las reparaciones de guerra, pero en Alemania occidental consideran que su reparación de guerra no incluía la marca.

Los problemas legales llevan a los soviéticos a tomar la decisión de fabricar bajo nuevas marca y así nacen los objetivos Jupiter. Fabricadas ahora en la mejor factoría óptica de la URSS, la Factoría Mecánica de Krasnogorsk (KMZ) de Moscú, donde fue trasladada su producción desde Kiev. Y así nacen también los Helios, el nuevo nombre del BioTar Krasnogorski.

Otros objetivos realizados en la Unión Soviética ya no serian copias exactas de objetivos alemanes de pre guerra, pero seguirían estando basados en diseños ópticos de Carl Zeiss, como los Industar 22 o Industar 61.

Factoría KMZ de Moscú. Línea de montaje de objetivos fotográficos en 1956. Fotografía de M. Redkin. Archivo fotográfico de Zenit Camera.

Fuentes utilizadas: